Después de una semana de incertidumbre, de mal humor y de nervios, todo ha pasado. O eso parece.
Mi nano nos ha tenido preocupados y ha faltado un mes al cole, pero lo primero es lo primero. Ha sido el sarampión, una enfermedad erradicada que ha vuelto a surgir más fuerte porque algunos papis decidieron no vacunar a sus nenes en su momento. Consecuencia, mi nano en cama como si Célula le hubiera chupado su energía.
El caso es que él estaba vacunado y el médico dice que ha sido muy raro que lo haya cogido. Yo decidí no vacunarme y parece que ya no lo paso. Menos mal. Sanidad llamó a casa y me dio la orden de que me vacunara. El médico me dijo que si ya estaba vacunada que no hacía falta... Un jaleo para alguien tan indecisa como yo. Es raro. Porque teóricamente estoy "mírame y no me toques" porque tengo la salud... bueno... porque prácticamente mi salud es nula. Pero se ve que mentalmente estoy bastante animada.
Además, yo iba por casa como cuando los del gobierno van a casa de Elliott para coger a E.T.
Lo más bonito que me han dicho hasta ahora ha salido de la boquita vírica de mi nano. Le preguntó a mi madre: "mamá, si Lolita y yo nos ponemos las mascarillas, ¿podemos estar un rato juntitos?". Vimos The Walking Dead con las mascarillas y cada uno en una punta del salón. A mí no me gusta la serie pero mi nano está en esa edad tonta y hago lo que sea para pasar ratos con él antes de que empiece a avergonzarse de mí delante de sus colegas...
Nos hemos echado de menos. Mucho. Y de vez en cuando, abría una rendija de su puerta y metía mi pie y lo restregaba contra el suyo.
Ahora mi nano hace la croqueta por el suelo y me hace rabiar. Y eso, aunque me molesta, me gusta.