miércoles, 4 de febrero de 2009

Recuerdos y reflexiones

Recuerdo cuando mi abuelo paterno murió. Me pilló en plena selectividad. Todo un año preparándome para hacer los exámenes que se supone iban a determinar mi futuro. Todo un año centrada en eso y luego todo se borró de un plumazo. Es curioso como a veces las cosas que creemos más importantes dejan de serlo en cuestión de segundos. Ya no me importaba tanto la selectividad, sólo quería ir al hospital a ver a mi abuelo. Durante los exámenes mis compañeros estaban histéricos. Entre examen y examen sacaban los apuntes y se ponían a repasar como locos. Yo tenía una calma pasmosa. Me paseaba por el campus y me tumbaba en el césped, debajo de un árbol, a mirar el cielo. Mis amigos pensaban que me había tomado alguna pastilla o algo parecido. A veces soy práctica. En una hora no me da tiempo a estudiar nada nuevo así que prefiero relajar la mente. Siempre me funciona. Pero en el examen de Historia me derrumbé. Me preguntaron la independencia de las trece colonias o algo así. Por un momento aluciné, no conseguía recordar nada, no sabía como empezar. Y cuando iba a levantarme para entregar el examen en blanco me acordé de la película que hizo Mel Gibson sobre el mismo tema, la peli era la de El patriota. Por no dejarlo en blanco hice una sinopsis de la película. Saqué un 2, eso fue lo más increíble...

Cuando mi abuelo murió nunca antes había ido a un funeral. Me quedé a pasar la noche en el tanatorio con mis tíos y lo recuerdo como algo bonito, nos lo pasamos bien. Sé que es la risa nerviosa de antes de los funerales, pero aún así tengo un buen recuerdo de aquella noche. El caso es que el otro día iba de camino a casa y me estaba haciendo pis. Y cuanto más cerca estaba la puerta de casa, más ganas me entraban a mí. Y me acordé de mi abuelo. Porque cuando era pequeña hacía una cosa que odiaba. Cada vez que yo estaba a punto de mearme encima y a lo mejor íbamos en el ascensor hacía un sonido como de agua. Se pasaba los 20 segundos en el ascensor haciendo "psssssssssssssss". Y al final se me escapaba una gota. Odiaba que hiciera eso, no me hacía nada de gracia. Pero el otro día me acordé y me hizo reír. Cuando alguien muere se le suele magnificar. Y yo ahora recuerdo a mi abuelo por hacer cosas que no me gustaba que hiciera. Supongo que era su forma de demostrarme que era mi abuelo. Y es curioso porque uno nunca sabe cómo le recordarán. Y también es curioso que a veces se echan en falta las cosas de las que pensabas que podías prescindir. Y eso que me hacía mi abuelo lo hago yo a los demás. Cada uno recuerda como puede.

5 comentarios:

javi dijo...

me gusta el cambio
me gustan tus reflexiones :)

Jesús dijo...

Me encanta cómo recuerdas a tu abuelo. Feliz jueves.

Uncactus

Albert dijo...

Joder. Sabes que es uno de los post que más me han gustado?

Albert dijo...

Por cierto, algún dia haré un estudio de como nuestro cerebro nos tortura cuando nos meamos. Podemos aguantar durante horas, pero los últimos metros... el ascensor... o la busqueda de las llaves y el abrir la puerta... o la mismísima cremallera del pantalon... Ahí es cuando nuestro mágnifico cerebro nos dice "ahora te voy a joder por hacer que te haga creer que no te meas durante toda la tarde". Y luego dicen que solo usamos el 10%! Claro, es que el otro 90% lo usa el mismo, pero a su rollo.

Lola dijo...

gracias jesús :)

y gracias albert :), me alegro de no ser la única persona adulta que se mea encima :P
la verdad es que sí que es una putada estar bajándote la cremallera y no poder aguantarte, una ves grité un "diooooooooooosss" tan fuerte que me llamó el vecino a ver si estaba bien, estaba de lujo!