sábado, 21 de junio de 2008

Uno de mis días tontos

El Señor Vinilo y la Señorita Piar quedan los domingos por la tarde para contarse sus secretos mientras comparten una copa de vino.

Más que hablar, se escuchan

Al Señor Vinilo le gusta el tono de la Señorita Piar. Ella habla casi cantando, con una voz viva y alegre. A la Señorita Piar le gusta escuchar la voz grave y cascada del señor Vinilo. Él cuenta las cosas más nimias con absoluta sabiduría.

De vez en cuando han hablado a la vez y entonces no se entiende nada. La gente de alrededor se alborota y se pone nerviosa. Así que hablan por turnos, primero uno y luego la otra. Combinan sus voces hasta que se crea una armonía que provoca un balanceo de pies en el más tímido.
Pronuncian las palabras mágicas: uno dice "te escucho" y la otra dice "te entiendo". Luego él dice "te entiendo" y ella dice "te escucho". Se despiden con un apretón de manos y una sonrisa en los labios.

Hasta el domingo que viene

El Señor Vinilo echa de menos a la Señorita Piar. La Señorita Piar echa de menos al Señor Vinilo. Ninguno de los dos habla mucho durante la semana. Reservan sus voces para el siguiente encuentro...




4 comentarios:

javi dijo...

qué entrada más relinda, sobre todo eso de "se reservan sus voces para el siguiente encuentro"... quizás no se hablen...

besitos, día tonta!

Gemita dijo...

q linda la entrada! Resulta muy bonito escuchar, como decía el Principito, al describir a las personas se nos olivdan los detalles más importantes, como decir si su voz es muy grave o, por el contrario, dulce.

Me gusta el cuadro, muy surrealista, ¿de quién es?

Lola dijo...

el cuadro es de Duy Huyhn, me parece que se escribe así, de todas formas pondré un enlace :$ que siempre se me va...

besitos!

Mirko dijo...

Lolaaaaa! que esta entrada me suena de hace mucho tiempoooooooo!!
(uno que te sigue desde el inicio de los tiempos :-D)